domingo, 8 de febrero de 2015

Fracaso

Llegaba tarde. Una vez más el despertador había sido poco insistente y el cansancio había vencido a la obligación de levantarse. Cuando pudo ser consciente del problema que tenía ya habían pasado más de trienta minutos de su la hora a la que debería haber cogido el tren.

Se vistió deprisa y casi ni desayunó. No tuvo tiempo de leer la prensa electrónica, ni de sacar la cena del congelador. Tampoco se dio cuenta de que la camisa no combinaba con la chaqueta que había elegido. Un desastre, un horror.

Todo este relato es un error, un gran error, porqué no tengo la mente clara y cristalina para ello. Debería relajarme y no pensar en un superrelato, ya que las cosas deben salir solas y debemos tener la mente clara para poder aceptar las historias según nos vienen ¿Es este el final de mi racha? Para nada, puesto que estoy esribiendo, estoy on fire, y aunque hoy no tengo nada que contar en forma de fábula, relato corto o venganza, estoy escribiendo, que es lo que importa.

Puede que sea el calor, puede que sea el estres, puede que sea que he dormido poco y tengo la cabeza como un bombo, pero sé que es solo algoo puntual y que mañana volveré a la senda de la esritura creativa para contar una historia corta que llegue al corazón de millones de lectores en el mundo entero. No es que yo tenga ese poder de convocatoria, pero me da a mi que, como dice Google, voy a tener suerte.


Así pues, una vez transcurridos los quince minutos de rigor (pensando mucho más que escribiendo) me retiro de esta actividad con un agradecido “Hasta mañana”. Buenas noches.  

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