lunes, 28 de octubre de 2013

Oslo 736

Demasiados asientos vacíos para un vuelo low-cost. Absorto en mis negros pensamientos me senté en una de las últimas filas buscando un poco de paz. Recliné el asiento y miré al techo. La puerta se cerró y la azafata revisó mi cinturón. Creí ver una sonrisa burlona en su cara, pero no le di la menor importancia y seguí a lo mío. En el momento de enfilar la pista de despegue me fijé en los rostros más cercanos, en sus rasgos afilados y en sus miradas perdidas. Un escalofrío me recorrió la espalda al darme cuenta de que mi vuelo nunca llegaría a su destino.

lunes, 14 de octubre de 2013

CROWFUNDING


Buenas amigos, ¿qué tal estáis? Espero que todo bien y si no es así que mejore lo que vaya mal. Una vez dicho esto, que la cortesía es obligatoria, os hablaré de mi nuevo proyecto. ¿Otra vez a poner pasta? ¿No nos esquilmaste suficientemente con el poemario "¿cómo vas, Vic? Tirando"? Relax, relax with Café con leche, que esta vez va a ser menos y mejor. No quiero decir que vaya a mejorar la calidad del libro, sino que esta vez lo voy a hacer con un crowfuding ¿Qué es un crowfunding? Muy sencillo, dejad que os lo explique.

Un crowfunding es un sistema de financiación que busca asegurarse el éxito del proyecto antes de que este se realice; Básicamente es lanzar un proyecto con la financiación asegurada o comprar un billete de lotería que sabes que tiene premio y que vas a ganar dinero. No os llevéis las manos a la cabeza, por favor; ya hice algo similar con mi poemario, lo único que bajo la forma de sondeo.

Vale Vic, acepto gastarme unos euritos para subir tu autoestima, pero ¿qué voy a comprar? Pues vas a comprar un buen libro (siendo mío no puede ser malo) consistente en una recopilación de los relatos que he publicado en mi blog, más alguno inédito. No sé cuantas páginas tendrá exactamente, puesto que dependiendo de donde lo publique tendrá más o menos, pero rondará entre 50 y 1.000.

A estas alturas estaréis ya deseando saber cuanto dinero os voy a estafar esta vez. Depende. ¿De qué depende? De vosotros mismos, claro está. El crowfunding lo que hace es aportar un valor añadido, por lo que habrá diferentes opciones dependiendo de lo que queráis. Así pues las opciones son:

1º Libro a secas – 8 pavos
El libro sin más.

2º Libro más cervezas – 8 Euros
Tomaremos unas cervezas y charlaremos de todo un poco. Cervezas no incluidas.

3º Libro más debate – 8 Euros
Debatiremos sobre el tema que propongas, ya sea el valor de los pisos o lo que sea. Cervezas no incluidas.

4º Libro más competición deportiva – 8 Euros
Padel, Tenis, Baloncesto, ajedrez, parchis, petanca. Se excluyen deportes extremos. Alquiler de pista no incluido.

5º Libro más partida wargame – 8 Euros
Jugaremos una partida del wargame que quieras. Juego no incluido.

6º Libro más miniatura pintada - 10 Euros
Tendrás una preciosa miniatura de goblin pintada por mí.

7º Libro más relato, poema, haiku – 20 Euros
Proponme un tema, situación o argumento y yo escribiré un relato, poema, haiku, odisea o lo que sea.

8º Libro nuevo más poemario antiguo – 20 Euros
Pack de dos libros, para los que aún no tenéis el primero.

9º Libro más niñero – 126 Euros
Haré de niñero una tarde/noche. El servicio no acabará más tarde de las 24 horas.

10º Libro más concierto privado – 6.008 Euros
Tendrás el privilegio de verme actuar a capela con mis grandes éxitos de hoy y de siempre.

¿Cómo podéis reservarlo? Muy sencillo, sólo hay que responder a esta entrada, enviarme un mail (hienatejada@hotmail.com), un sms o lo que sea indicándome que opción queréis. Y si no encontráis ninguna opción que os venga bien, indicádmelo y seguro que llegamos a un acuerdo. 

Saludos y gracias. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Bloqueo II


Una vez más estaba bloqueado frente a la hoja en blanco que aparecía en la pantalla de su ordenador. De nada valían las palabras que había escrito meses antes cómo propósito para el nuevo año. En su cabeza se mezclaban muchas historias a las cuales no sabía por donde meter mano. Dio un sobro a su cerveza pensando en que un poco de alcohol en su sangre no le perjudicaría, puesto que aquella tarde tampoco iba a ser una muy productiva. Intentó escribir sin éxito un pequeño relato sobre un par de enamorados, pero enseguida le vino una historia de guerra y de miseria y acabaron las dos en un rincón olvidado de su cerebro. Volvía a dejarse a vencer por el miedo y las dudas, por el ansia de escribir por escribir, por el mero objetivo de terminarlo, no de disfrutar mientras escribía. Apuró la cerveza y apagó el ordenador, ya que era inútil seguir torturándose frente a la pantalla. Otro día lo conseguiría.

martes, 7 de mayo de 2013

Noche de difuntos


 Cada noche del 31 de Octubre sigo el mismo ritual. Sé muy bien cuando empezó, mas no cuándo va a terminar, puesto que nadie es capaz de conocer su destino. Me preparo cuidadosamente y repaso la lista de las cosas que he de llevar: comida, bebida, una manta, mi pistola. Lo meto todo en mi vieja mochila y salgo de mi habitación, procurando que nadie escuche mis pisadas.

El autobús me lleva a mi destino en media hora. Muchos se extrañan cuando me ven bajar en la parada del viejo cementerio, aunque no me importa. Al menos ya no. Hubo un tiempo en el que cambiaba de acera simulando que me había pasado de parada y cruzaba la carretera, pero esos años quedaron atrás.

Mi fuerza ya no es la de antes y a veces me cuesta saltar la valla, aunque con el paso de los años descubrí los mejores puntos de acceso, lugares desde donde es más fácil acceder al campo santo. Conozco los turnos y las rutas de los vigilantes, así que nunca les doy sorpresas, y si encuentro a algunos niñatos en mi trayecto les saludo y les invito a no molestarme.

Cada año tengo el mismo destino, pero procuro variar el trayecto para ver las nuevas incorporaciones. Viejos y jóvenes, maestros y doctoras, ricos y policías. Nadie escapa de las garras de la muerte y sé que algún año lo mismo alguien leerá mi nombre en el mármol. Esquela no habrá en la prensa, puesto que nadie me recuerda en vida y tampoco lo harán en la muerte. No me preocupa. Mis seres queridos yacen en el lugar donde acudo cada noche de difuntos.

Llegar al panteón familiar es sencillo, pero cada año resulta más difícil abrir la puerta. He de arreglarlo, mas nunca encuentro el momento. Una vez dentro despliego la manta, coloco la comida y bebo un buen trago de licor, puesto que sereno soy incapaz de hacerlo. Compruebo que todo está correctamente y me siento en el suelo y espero.

Uno a uno van entrado en la sala, saludándome con un leve movimiento de cabeza. Se colocan en sitios que les he pre-asignado, con su comida favorita delante. Se sientan y esperan a que estemos todos listos, ya que, aunque llevan muertos decenios, siguen teniendo educación. A mi señal comienzan a devorar la comida, mientras yo sigo bebiendo, pasando el trago lo mejor posible.

No se puede decir que su conversación sea buena, o que tengan nuevas anécdotas que contar, mas nadie me interrumpe cuando hablo y siempre están pendientes de las noticias que les llevo. Alguna vez puedo intuir una sonrisa, otras una mueca de malestar. Juraría que algún año he visto lágrimas, aunque pudieran ser gotas de lluvia. Sea como fuere paso una agradable velada.

Cuando ya estoy cansado o está amaneciendo empiezo a recoger las cosas. Alguno protesta emitiendo algún gruñido, pero por lo general no oponen mucha resistencia a que me vaya. Al fin y al cabo soy su único vínculo con el exterior y si me quedase con ellos sería su fin. El ritual debe ser siempre el mismo: yo les proporciono comida y les acompaño en esta larga noche para que el resto del año estén tranquilos.

La vuelta a casa es dura, puesto que el sueño intenta vencerme y he de resistir para no pasarme de parada. Tengo un duplicado de las llaves de entrada, por lo que no tengo problema para llegar hasta mi habitación, ponerme el pijama y echar una cabezadita antes de que nos den las pastillas. Así vuelvo al mundo real, a la rutina del dominó.

Ayer me rompí la cadera. Ayer, 30 de Octubre, tuve un resbalón tonto cuando volvía de la casquería. El dolor ha sido mitigado con morfina, pero a pesar de los calmantes mi mente sigue lucida y tengo miedo, tengo muchísimo miedo. Por primera vez desde mi gran error estoy aterrado y paralizado, ya que, aunque alguien me hiciese caso, tan solo yo puedo llevar a cabo dicha tarea.

Sé que se levantarán, que se enfadarán por mi ausencia y que saldrán a buscarme. Lo primero será ir a la residencia y después, cuando no me encuentren allí, vagarán por toda la ciudad hasta que me encuentren, dejando un rastro de sangre a su paso.

Tarde o temprano darán conmigo y entonces recibiré el castigo correspondiente por romper el pacto. Mi carne será devorada y las llamas consumirán mis huesos. Mi alma pasará el resto de la eternidad sufriendo castigos inenarrables Todos estos años, al final, tan solo han servido para aplazar lo inevitable, puesto que tengo demasiado que expiar. Así sea.

domingo, 5 de mayo de 2013

Salif


Delante de él estaba uno de los que horas antes había acabado con la vida de su hermano Malaika. No le podía ver la cara, puesto que llevaba una máscara de calavera. Un ángel de la muerte que vino a castigar a su hermano por apartarse del camino del Señor, pensó, pero detrás de esa máscara sólo había un hombre, un soldado enviado por una potencia extranjera para expulsar a los grupos salafistas de su zona. Salif no podía hacer tal razonamiento a sus escasos ocho años y siguió observando a su ángel. La máscara consistía en un trozo de tela que cubría la parte inferior de la cara, el resto de la misma quedaba oculto por las enormes gafas de protección que le daban un aspecto aún más siniestro. Estaba relajado y sus manos se posaban sobre su FAMAS que llevaba sujeto por una correa de tres puntos. Podía haberse quedado observando miles de detalles durante horas, pero la columna empezó a avanzar hacia otro poblado y los soldados se alejaron, dejando el pueblo en manos del ejercito regular. Se dirigió entonces a su casa.

Allí su familia seguía llorando a Malaika, el mayor de los seis hermanos que tenía. Era un joven fuerte que se dedicaba al pastoreo, como su padre antes que él. Sus padres fueron convertidos al cristianismo por un misionero francés que en la década de los ochenta viajó hasta su pequeño poblado y evangelizó con mayor y menor fortuna hasta que un grupo de tuareg se disgustó con él y fue lapidado un caluroso día de agosto. Desde entonces en el pueblo los cristianos no se reunían ni se mostraban por el miedo a ser ajusticiados de la misma forma que la persona que les llevó la luz y la esperanza, y gracias a ello conservaron la vida.

Unos meses antes, la insurgencia Tuareg había iniciado una revuelta que puso a Mali patas arriba. Fue la oportunidad que los islamistas esperaban, así aprovecharon el caos reinante para hacerse con el control de la mitad del país. Comenzaron a aplicar la Sharia estrictamente y tomaron represalias contra cualquiera que fuese sospechoso de no seguir la doctrina establecida. La familia de Salif se reunió, puesto que con una simple acusación podían ser condenados a muerte. Cavaron y escondieron todos los crucifijos y símbolos cristianos que tenían en la casa y decidieron que su primogénito se uniría a las milicias. Malaika se marchó de casa abrazándose a sus padres y rogando a Dios que no le pasase nada a su familia en su ausencia.

Salif despreció a su hermano. No podía imaginar cómo iba el Señor a protegerlos a ellos cuando él iba a hacer la guerra al lado de infieles. Su despedida fue fría y silenciosa, haciendo la partida de Malaika aún más dolorosa. Durante años había rezado en silencio, pero sus padres le ordenaron que dejase de hacerlo. Esa noche lo hizo a escondidas para que toda la milicia fuese exterminada.

Aquella noche tuvo un sueño. Él estaba en Gomorra, aunque las casas eran muy similares a las de su pueblo y sus habitantes vestían igual. Paseaban tranquilamente cuando descendieron del cielo un millón de ángeles que sacando sus cimitarras comenzaron a decapitarles a todos. Una gran masacre se realizó en aquel sueño, quedando Salif satisfecho, observando al ángel de la muerte que tenía delante de él. Era diferente al que horas más tarde vería en la entrada del pueblo. Llevaba la cara descubierta, era hermoso y sus ropas eran blancas. La sangre de los infieles resbalaba en su espada, pero no había manchado sus ropas. Le sonrió y se despertó. Después llegaron los ruidos, las explosiones y la carrera a un rincón de la casa donde se abrazó al resto de sus hermanos mientra sus padres les protegían con sus cuerpos.

Todos esos recuerdos no tan lejanos confluían ahora en su mente mientras veía a su hermano muerto y a sus padres llorando desconsoladamente por el hijo que habían perdido. Para él, Malaika había traicionado al Señor y éste le había castigado. Se juró a si mismo que sería el mejor siervo el resto de sus días.

domingo, 7 de abril de 2013

Laberinto

El viaje estuvo exento de cualquier peligro. No hubo oleaje, ni vislumbraron piratas en toda la travesía. La tripulación fue generosa con ellos y se sintieron muy bien, riendo y cantando todo el trayecto. Les apenó mucho tener que despedirse en el puerto, pero eran los elegidos para viajar a Cnosos y debían continuar.

Eran en total catorce, siete muchachos y siete muchachas, elegidos entre los nacidos quince años antes. Los más hermosos, los más listos, los más ambiciosos. Si Atenas estaba orgullosa de sus hijos, ellos eran el motivo. Jóvenes con talento e ilusión.

Llegaron de noche y las nubes impidieron que pudiesen admirar la belleza de la ciudad que iba a acogerles el resto de sus días. No pudieron ver los colores vivos de las paredes, los bellos arcos y puertas por las que entraron. Les acomodaron en habitaciones separadas y pudieron descansar.

Al día siguiente les despertaron temprano, fueron conducidos hasta los baños y allí les examinaron concienzudamente. Todos mostraron que no sólo estaban en perfectas condiciones físicas, sino que además destacaban en artes tan dispares como la lucha, la poesía o la pintura. Los sacerdotes de Cnosos se mostraron complacidos y les permitieron volver a sus habitaciones a descansar.

Por la noche les agasajaron con un banquete. La mejor carne de cabrito que habían probado, los vinos más deliciosos. Pudieron probar los manjares más exquisitos del mundo conocido, ya que todos rendían pleitesía al poderoso Rey Minos. Incluso la Gran Atenas tenía que enviar cada nueve años catorce jóvenes para que entrasen al servicio del Rey. Todos estaban felices por haber sido elegidos para esa gran tarea.

Al finalizar la cena, uno de los sacerdotes se acerco al grupo y de entre todos ellos cogió a la muchacha más bella para llevarla al centro de la sala. Todos se inclinaron cuando Minos apareció por una de las puertas. Se acercó a ella y alabó la gracia de los Dioses por permitir que existieran criaturas tan bellas cómo la que tenía delante de él. La tomó de su mano y se la llevó a sus aposentos.

El resto de muchachos y muchachas envidiaron a su compañera. Se retiraron a sus habitaciones viendo la opulencia que rodeaba aquel palacio. Algunos se asomaron por las ventanas. Las nubes habían desaparecido y pudieron admirar la grandeza de aquel paraje. Ninguno reparo en que la luna casi estaba llena, circunstancia que había sellado el destino de su compañera.



domingo, 17 de febrero de 2013

Burbuja



Desde la habitación de su hermanita podía visualizar el parque infantil y ver cómo jugaban el resto de los niños. Hubiese dado todo lo que tenía por estar con ellos, pero desgraciadamente lo único que tenía era esa horrible enfermedad que le mantenía prisionero en su propia casa. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Sagitario

- Sagitario.
- Perdón, ¿cómo dice?
- Su horóscopo. Es sagitario.
- ¡Ah!, vale.
- ¿No se siente intrigada por descubrir cómo lo sé?
- Verá, no soy curiosa por definición y no he cogido este metro para flirtear con un anciano que podría ser mi padre.
- No pretendía darle esa imagen. He visto su anillo, tranquila. Yo también estuve casado, pero los designios de nuestro señor se llevaron a mi esposa demasiado pronto.
- Lo lamento, pero le pido que me deje en paz.
- Su parada es la siguiente, por lo que puede aguantarme un par de minutos más, salvo que quiera cambiarse de asiento.
- ¿Qué es esto? ¿Una broma? Le advierto que me está empezando a cansar.
- ¡No!, ¡no!. Como ya le he dado a entender sólo será un momento. Simplemente quiero transmitirle un mensaje de alguien que le quiere.
- Me está poniendo nerviosa. Le ruego una vez más que me deje. No me siga.
- Margarette no se vaya. Escúcheme.
- Le dije que no me siguiera. ¿Es usted un pervertido? ¿Un actor contratado por mi marido para agobiarme?
- No, nada de eso. Tan sólo soy un viejo loco.
- Seguro. Mi parada. Si me sigue no tenga duda de que hablaré con seguridad.
- No se preocupe, mi viaje sigue. Adiós.
- Estará usted muy orgulloso de haber asustado a esa mujer.
- No era mi intención, pero seguro que hoy llegará al trabajo.