miércoles, 20 de junio de 2012

Jueves 21

Puntual, como cada cinco minutos, llega el metro. Yo no espero mucho, es llegar y besar el santo. La costumbre de besar al santo me es extraña, me es indiferente, me es rara, pero será porque a mí no me gusta besar santos, ni vestirlos. Demasiados refranes con Santos. Que afortunado, tengo al que juega con la playstation sin cascos a todo volumen enfrente y al lado al afortunado poseedor de un mp3 lleno de bachata .... A veces me pregunto si la gente escuchará mis cascos, si podrán disfrutar del i'll never fall in love again de Burt Bacharac y Elvis Costello (Bso de Austin powers, nena). Espero que no moleste mucho, y mucho menos ahora que escucho Azúcar Amargo de Fey.

Cierto, muchos lo sabéis, unos cuantos lo intuís y solo unos pocos os atrevéis a decírmelo a la cara sin reíros. Soy un hortera, lo confieso. Hay cosas que escapan de mis gustos musicales, pero hay demasiadas canciones chorras que me encantan. Azúcar Amargo es una de ellas. Canción de Fey, que no sé de donde era, melodía simple y letra sencilla, de adolescente rechazada, pero orgullosa. Y no me avergüenzo (porqué estoy dormido y aún no estoy despierto). Roses, de Outcast, me devuelve un poco a la senda de la actualidad y a lo permitido.

Es jueves y sigo escribiendo en el metro como medio de hacer llevadero un viaje que aburre y me sirve para reflexionar sobre lo divino y humano, porque no sé si lo sabéis, pero soy terrenal. Si, si, podéis pensar que soy aéreo o fluvial, divino, extraterrestre, pero soy terrenal. Le he dado muchas vueltas a esa expresión que me dijeron el otro día, pensando en el porqué. Ahora eres más terrenal. No sé, yo me sigo endiosando igual que antes, no veo la grieta en mis escudos (gracias Big Bang por popularizar términos frikis por doquier) y sigo pasando de los problemas de los mortales. Arrodíllate perro sarnoso, adórame cacho carne (Bender dixit). No lo llaméis plagio, sino homenajes, que queda mucho más cool.

Hace tiempo, en mi condición de dios del trueno y del rayo (vallecano), tuve que enfrentarme en combate singular a un Dios extraterrestre. Siempre combato de forma singular, que el plural no me gusta y menos cuando es mayestático. Bueno, me enfrenté al Dios maligno cuyo objetivo era la dominación de la raza humana para evitar que fueseis obligados a escuchar a Los Manolos, Los chunguitos y las Ketchup a todas horas, porque a los marcianos les gustan únicamente los grupos lolailos que empiecen por los/las. Será por la sensación de que son muchos y cobardes, pero no tengo certeza en mis palabras. Sé que Ketama no pasó el corte. A lo que iba, me planté delante del malo ese y le dije "no me toques la moral y vete por dónde has venido. En la tierra no necesitamos dioses extraterrestres que nos sodomicen, que para algo están los mercados. Fíjate si son poderosos que los gobiernos de las naciones hablan de ellos en bajito y no se atreven a contradecirlos. Tras mi alegato, y tras ajustarse el traductor automático, me dijo.

"¿Pero tú estás tonto? Yo no vengo a conquistaros, sino a traeros el bien y la paz. Si vengo escuchando a los chunguitos es porque en la gasolinera de Plutón no había otra música. A mí me gusta Bjork, Sade y Vicki Larraz" sólo escuche el primer nombre y me lance a golpearle duramente. Primero castigué su bazo con mis nudillos, después sus puños con mis dientes, para acabar desgastando sus botas con mi estómago. La cosa no pintaba bien, me estaba haciendo mierda. Picadillo. ¿La última voluntad? Ser terrenal. Leñes, he ahí el momento en el que me convertí en terrenal. Ya está todo explicado excepto como escapé e impedí que nos subyugaran un poquito más. Ah, sí. Me levanté, le plante un beso en los morros y mientas quedaba confundido le reventé sus dorados genitales con una barra de metal que pasaba por allí. Y es que amigos, Torres más altas caen y han caído, solo tienes que saber cuál es el punto débil y aprovecharlo.

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