jueves, 31 de mayo de 2012

Miércoles

¿Cómo es posible que aún habiendo dormido mas que otros días tenga sueño? Sueño, bostezos, párpados con flojeras. Me volvía ahora mismo a la cama y me quedaba tan ancho, pero es Miércoles y aguarda una nueva mañana en la que mostrar mis credenciales una vez más. Es curioso que no haya tenido problemas para levantarme, sin embargo ha sido sentarme en el metro y entrarme la modorra y las ganas de tumbarme. Podría hacerlo, sin problemas, ya que en este vagón tan solo vamos tres personas (dos tras la parada en Cuatro Vientos) y hay sitio suficiente para hacerlo, pero claro, rompería las reglas sociales y arrugaría el traje. Será mejor que siga los dictámenes de la razón. Para colmo me acaba de entrar un ataque de estornudos, maldita alergia. En esta época de año, cualquier estornudo se ve como alergia, pero hay que tener cuidado con el aire acondicionado, que es letal y maligno, un aparato creado por el diablo para congelar las ideas y los corazones. Arriba los corazones y abajo los pantalones. Pantalones largos, que con este calor me aso. Y encima llevo traje. Por decoro y por decencia (y por estilo), hasta Junio me he prohibido a mi mismo ponerme camisas de manga corta, pero empieza a apretar el calor y mi fe y determinación se ven sometidas a una dura prueba. Se que no superaría el desafío Rexona y que fuí descartado para ser el hombre AXE, pero día a día paso la prueba. Espero que hoy no llueva, aunque tiene toda la pinta. Puerta del Sur. El límite establecido para dejar de escribir y ponerme a leer. Las normas y reglas están para cambiarlas al antojo del consumidor en cualquier momento, pero creo que hoy las cumpliré. Son las 7:12 e intento sentarme. 

No hay comentarios: