miércoles, 24 de agosto de 2011

El bar



  • Hola guapo, ¿Cómo va la noche?
  • No va mal – Dije mientras me daba la vuelta para poder ver a quién esta contestando.
  • Seguro que acaba de mejorar – Dijo ella poniendo una sonrisa maliciosa.
  • No te creas – En dos años que llevaba acudiendo a ese bar era la primera vez que una mujer iniciaba una conversación conmigo. Algo me olía mal – mi copa esta terminándose.
  • Eso no es problema. ¡Camarero! – Me sorprendió la rauda atención del camarero – Yo tomaré un Martini y mi amigo lo que estaba tomando.
  • Eh! ¿Lo de amigos no es tomarse demasiadas confianzas?
  • Tranquilo tigre, que yo te invito – Sacó un billete de 50 y dejó buena propina, no sé si para impresionarme o para impresionarme - ¿Vienes mucho por aquí?
  • Me encantan los tópicos, ¿después qué viene? ¿Estudias o trabajas?
  • Creo que trabajas, ya no tienes edad para estudiar y si lo haces lo mismo me he equivocado de hombre.
  • Interesante – Bueno, algo es algo. Estaba claro que no era mi persona la que la interesaba -, pero ni estudio ni trabajo. Ahora mismo estoy en un momento de mi carrera profesional en el cual necesito ampliar mis horizontes y encontrar nuevos retos.
  • Me encantan los hombres con labia, cariño - Dijo mientras tomaba un sorbo de su Martini. Ni me atreví a hacer una replica - ¿Y cuánto tiempo llevas buscando ese nuevo reto?
  • Más del que me gustaría, he de confesar – La conversación llegaba a su fin. Mejor, no me encontraba cómodo en el papel de cortesana de la corte.
  • Pobrecillo. He hecho bien en invitarte a un trago. Así por lo menos conseguirás olvidar ese problema – Intuía que aquella mujer me iba a dar un problema aún mayor, pero es difícil decir que no a una rubia, aunque sea oxigenada.
  • No pasa nada – Dije bebiendo un gran sorbo – Afortunadamente tengo la hipoteca pagada y algunos ahorros.
  • Se ve a la legua que eres un tipo previsor. Me gustas – Esa afirmación me descolocó por completo – Creo que nos lo vamos a pasar muy bien.
  • Para el carro, creo que vas demasiado deprisa – Resulta curioso cómo nos asustamos los hombres cuando una mujer viene con todo a por tí – aún no sé ni cómo te llamas.
  • Te lo diré por la mañana – Dijo con una sonrisa maliciosa – Siempre que te levantes temprano. Mi turno empieza a las 6, estamos ya perdiendo tiempo.
  • ¿Trabajas en el hospital? Seguro que sí, porque vienes a curar mis heridas y mi pobre corazón … – Dije intentando parecer tierno.
  • Nene, te equivocas de hembra. Como me lo hagas mal hecho te llevaré esposado a comisaría, así que tira para adelante. Espero que tu casa esté cerca.

Y afortunadamente lo estaba.

martes, 23 de agosto de 2011

El control



  • A las buenas noches, ¿podría enseñarme su documentación y la del vehículo?
  • Buenas noches agente. Un momento que se la doy.; Juan, aparta un momento.
  • Muchas gracias. Su amigo no tiene muy buena pinta.
  • Le ha debido caer algo mal en la cena. A él y a mis otros dos amigos. Tenga.
  • Creo que a usted le ha afectado un poco .... ¡No me jodas! Aquí veo que el vehículo no esta a su nombre.
  • Sí, sí, esta a nombre de mi padre. De mi padrastro. Del que será mi padrastro, quería decir.
  • Eso podría explicar porque no se parecen los apellidos. ¿Ha bebido?
  • He bebido un poco, pero nada de alcohol, se lo juro. Solo cócteles.
  • Sí, sí. Sin duda alguna se debe de tratar de eso. Ande, sople. Muy bien. Un momentito, que ya estamos.
  • Soy una Buckler, ¿a que sí?
  • Señor, salga del vehículo.
  • ¿Ya no somos amigos? No creo que sea para tener que repetir la prueba.
  • Más que una Buckler es usted Licor de Orujo, así que salga, que ha de acompañarme para volver a repetir la prueba.
  • No creo que deba dejar a mis amigos solos aquí, ¿Y si me necesitan?
  • No se preocupe que mi compañero les echará un ojo mientras usted y yo vamos a la furgoneta a repetir la prueba.
  • No sé, ¿no es demasiado pronto para estar en una habitación a solas?
  • Le trataré bien, no se apure.
  • Vale, voy a salir. BRUAGHHHHHHHHHHHHHHHHH.
  • ¡Que asco!. Sí, sin duda ha salido de usted. Tenía razón, han debido cenar los cuatro algo indigesto y en mal estado. Llamaré a una ambulancia que les llevará al hospital para que se recuperen.
  • Muchas gracias Señor Agente.
  • No se preocupe y límpiese un poco.
  • De verdad, Señor Agente; es usted muy bueno. ¿Esto que multa tiene? por cierto.
  • 600 Euros, 6 puntos y 3 meses sin carnet. Ahora salga del coche. Eso es, despacito, no se vaya a caer.
  • Me siento un poco mareado.
  • Es lo normal. Camine lentamente que ya no tiene prisa. La fiesta para usted se ha acabado.
  • Al menos por hoy sí. Me cuesta mantenerme en pie ...
  • Si conozco en algo a su padrastro, que va a ser que sí porque es mi hermano, creo que no volverá a salir de fiesta en muuuuuuuucho tiempo. 

domingo, 21 de agosto de 2011

El vino

  • ¿Así que tienes la cara de venir y decirme que no has sido tú el que se ha bebido el vino de la sacristía? – El Párroco le miró con aquellos ojos de inquisidor que le habían concedido el apodo de Torquemada, el de la blanca papada.
  • Así es, “eminencia”
  • Menos impertinencias. Me dirás que no tienes los ojos rojos.
  • Sin duda se trata de un efecto óptico producido por la preciosa de puesta de sol
  • Lo estas arreglando, zagal. ¿Sabes lo que voy a hacer?
  • No tengo ni la más remota idea, la verdad.
  • Voy a llamar ahora mismo a tus padres para que vengan a recogerte y les expliques lo que ha pasado. ¿Estás seguro de que no quieres confesar y ahorrarte el mal trago?
  • Es que no hay nada que confesar.
  • ¡Malandrín!, fuiste tú el que se bebió el vino.
  • Insisto en mi inocencia.
  • ¿Como insististe en tu inocencia hace un par de semanas afirmando que no habías roto aquel cristal?
  • Eso me temo que si lo hice.

lunes, 1 de agosto de 2011

Tan solo

Trataba de aliviarte la tarde, de mejorar tu día, de que fueses capaz de esbozar una sonrisa tras esa máscara de indiferencia que muestras al mundo, intentando decir "estoy bien" cuando te hundes día y noche en una soledad abrupta. 

Tan solo trataba de que fueses consciente de que la vida esta hecha para disfrutarla, no para perder el tiempo en dudas, cavilaciones y demás zarandajas que nos alejan del objetivo. Dices que hoy no puedes ser feliz, que ya llegará el momento, pero no te miento, porque si no eres feliz ahora mismo, tampoco mañana.

Era difícil la tarea, era dura e inconsciente, puesto que en auqestas situaciones solo queda aremangarse la faldita para no encharcarse y tirar hacia adelante. No fue posible y caíste en el miedo, en la rabia, en la frustración y el desacato. La sentencia se parece cada vez más a un día de lluvia perpetuo.