jueves, 21 de julio de 2011

Detenido

Afortunadamente no pasó mucho tiempo antes de que la Comisaria acudiese, 14 minutos según su reloj que había estado mirando continuamente en ese pequeño lapso de tiempo, como siempre hacía cuando estaba realmente nervioso (o cuando estaba pensando la solución a a un crucigrama, o cuando iba a dormirse). La Jueza aún tenía que llegar, pero había tiempo para interrogarle:

  • Ya te he dicho que no estas preparado para esto, Garrido – Dijo con un poco de condescendencia – Deberías dejar estos asuntos a los profesionales.
  • Totalmente de acuerdo, señora comisaria – Respondió él -, pero esta vez no me estaba saliendo de mi jardín, solo era un seguimiento normal y corriente. Un fulano que iba a ser despedido de su empresa gracias a mi informe.
  • Ahora no hará falta tu informe, ese no irá más a trabajar; como tú si no me explicas que narices ha pasado – La comisaria torció su gesto y miró fijamente a Carlos – Hay testigos que dicen que os vieron discutir.
  • Si – respondió – al parecer mis técnicas de vigilancia no son muy eficaces y descubrió que le seguía. Cruzamos un par de palabras, pero nada más. Mi regla número uno es no meterme en peleas, viene mal para la licencia.
  • Es un comienzo – Dijo la comisaria sacando una libreta - ¿como siguió la cosa?
  • Nada, me fuí en dirección contraria, haciéndole creer que dejaba de seguirle. Cuando retomé el seguimiento le encontré con la cabeza abierta. Seguramente le golpearon con un bate de béisbol. Debió ser alguien de dos metros como poco tal y como ha quedado su craneo.
  • ¿Jugando al CSI? La televisión ha hecho mucho daño.
  • No, señora comisaria – Dijo Garrido esbozando una sonrisa, la primera en toda la conversación. Ya no se tocaba el reloj – estudié medicina.
  • Vaya, otro candidato a forense - Garrido bajó la mirada – pero ya me he informado; no acabó la carrera.
  • Cierto, se me enquistaron un par de asignaturas, después probé suerte opositando para policía municipal, pero no lo conseguí, aunque si la licencia que me permite ejercer esta actividad.
  • Le conozco perfectamente Garrido, pero no espere que su hermano Javi le saque esta vez del lío en el que se ha metido.
  • Se lo vuelvo a repetir, yo no he hecho nada. Los análisis demostrarán que yo no pude hacerlo, necesitaría al menos 30 centímetros más para conseguir esa trayectoria de golpe.
  • O estar subido a algo – La comisaria se volvió a uno de los agentes– Navarro, lleva a Garrido a la central, procura que este cómodo y no le falte de nada. No quiero recibir quejas de los municipales – Añadió con sorna – Luego le visitaré con Porras.

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