domingo, 12 de diciembre de 2010

Roma en ruinas

Resulta que estando en Roma, rememoré aquella rara ocasión en que había visitado Merida y había acabado harto de rocas y más rocas. Ahora me resultaba igual de cansado, pero con mucho más ruido a mi alrededor. Sin duda estos romanos me producían dolor de cabeza. La aspirina no consiguió calmarme, pero me relajó lo suficiente para seguir disfrutando del viaje.

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